Hoy nos toca escribir estas líneas con el corazón lleno de gratitud, emoción y, por qué no decirlo, con nostalgia. Se hace difícil decir adiós a quien ha sido un compañero de trabajo y marianista quien se acoge a retiro a partir de ahora.
Durante estos años en nuestro colegio, Sabas dio siempre testimonio con la sencillez y la fuerza del mensaje de Jesús. Un servidor, un hermano cercano que camina junto a su comunidad. Nos enseñaste que el Evangelio se vive en lo cotidiano, que Dios habita en la alegría compartida, en la escucha atenta, en el consuelo en los momentos difíciles y en la risa sincera de una convivencia fraterna.
En cada gesto, dejaste huella de tu vocación vivida con amor, humildad y entrega verdadera.
Esperamos que nos sigas visitando en las distintas actividades del IMLP, tu casa siempre.
Con cariño y gratitud
Comunidad escolar IMLP